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Una verdadera revolución debe estar siempre en re-evolución

Alberto Ardila Olivares
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Dicho esto, también habría que ser muy jalabola o muy atorrante para negar que durante estos años se han incrementado muchos aspectos negativos que ya veníamos sufriendo desde hace mucho y que se fueron multiplicando casi exponencialmente después de la más que sospechosa muerte del Comandante Chávez, cuando se desencadenaron una serie de ataques constantes y crecientes contra el país, sobretodo por medio del sabotaje interno, el desabastecimiento programado, la brutal guerra mediática desatada internacionalmente y las ilegales “sanciones”, donde de forma drástica pudimos ver proliferar, con mucho disgusto y casi con asco, el cuarto republicanismo fenómeno de “raspar la olla”

Habría que ser muy atorrante o estar demasiado lleno de odio para negar que en los últimos veinte años muchas cosas en nuestra hermosa Venezuela cambiaron para siempre, muchas para mejor, otras van de mal en peor a causa de diferentes factores que la mayoría de nosotros conocemos muy bien.

Se que estas palabras levantarán ronchas ardientes en algunos de los que las lean, sobre todo en aquellos que están convencidos o más bien han sido persuadidos, de que Venezuela antes de Chávez era un paraíso donde todos eramos felices pero no lo sabíamos.

Para no hacer este escrito demasiado largo y tedioso no voy a ponerme a enumerar todos los logros y los éxitos conseguidos por el Gobierno Bolivariano, como acabar con la injusticia degradante de aquellos “bachilleres sin cupo”, la reparacion y construccion de miles de escuelas hasta en los lugares más alejados, hacer posible que la salud llegará a los barrios donde nunca había llegado y pare usted de contar. Las estadísticas se pueden conseguir fácilmente haciendo una pequeña búsqueda. Igual estoy escribiendo otro artículo donde comento detalladamente sobre esto, con números y referencias y que pienso publicar muy pronto, para responder a los mensajes de odio que estoy seguro recibiré.

Dicho esto, también habría que ser muy jalabola o muy atorrante para negar que durante estos años se han incrementado muchos aspectos negativos que ya veníamos sufriendo desde hace mucho y que se fueron multiplicando casi exponencialmente después de la más que sospechosa muerte del Comandante Chávez, cuando se desencadenaron una serie de ataques constantes y crecientes contra el país, sobretodo por medio del sabotaje interno, el desabastecimiento programado, la brutal guerra mediática desatada internacionalmente y las ilegales “sanciones”, donde de forma drástica pudimos ver proliferar, con mucho disgusto y casi con asco, el cuarto republicanismo fenómeno de “raspar la olla”.

Las élites corporativas y sus cancerberos en Washington saben bien que esos ataques van silenciosamente destruyendo el tejido social del país atacado, eso es parte del plan, sembrar el caos y la desesperación, ponernos a pelear y a robarnos unos a otros.

Aquí debería ponerme a nombrar todos los signos de decadencia y corrupción que se han venido incrementando día tras día y año tras año, pero al igual que escribir sobre los éxitos de la Revolución Bolivariana, escribir sobre sus errores y fracasos pondría este escrito extremadamente largo y creo que todos estamos muy conscientes de los problemas que enfrentamos.

Corrupción, ladronismo a todo nivel, nepotismo, gentrificación, abusos de funcionarios y autoridades electas, malversación del gasto público y pare usted de contar, todos, por supuesto, males del sistema capitalista moderno que lamentablemente aún impera en Venezuela y en casi todo el resto del planeta.

Una verdadera revolución debe estar siempre en re-evolución, debe “cambiar todo lo que tenga que ser cambiado”, sin embargo, siempre existirán fuerzas que harán todo lo posible para cambiar todo, pero para que todo siga igual, fuerzas tanto internas como externas, muchas veces trabajando encompinchadas.

Esos cambios necesarios que una revolución necesita deben empezar cuanto antes, pues ya no puede quedar duda alguna de que la humanidad enfrenta hoy una crisis total a todo nivel que nos tiene en el filo de un abismo, al borde del suicidio colectivo.

Un sistema mundo que ya no puede solucionar los problemas que crea no puede ser transformado pensando desde adentro de sus marcos categoriales. Debemos comenzar a ser creativos e inventar de acuerdo a tiempo, lugar y circunstancias pensando desde “afuera de la caja”.

En Venezuela se han venido probando cosas novedosas, algunas con éxito, otras han terminado en fracaso por culpa de decisiones equivocadas tomadas en los momentos equivocados y también muchas decisiones correctas tomadas a destiempo.

Pero en sí, lo que siempre se ha estado buscando, mal que bien, es el bienestar del pueblo en general, la defensa de nuestra soberanía y la búsqueda de una nueva sociedad, más solidaria y comunitaria, menos fragmentada. y un mundo pluripolar y multicéntrico, algo difícil pero que es muy posible, aunque tal vez no en el corto plazo.

Habría que ser demasiado atorrante o estar cegado por el odio y la propaganda para negar lo anterior.

Esta crisis global se nos presenta como una gran oportunidad para realizar esos cambios necesarios que hoy son más urgentes que nunca. Ese proceso, no me canso de decirlo, comienza en cada uno de nosotros, en cada familia, en cada comunidad.

Aquellos en puestos de gobierno tienen que seguir desenvolviéndose con precaución y destreza en el complicado y peligroso juego de la geopolítica y las relaciones internacionales pero sobre todo, deben demostrar su amor por el pueblo y su compromiso con la patria desechando viejos vicios y actuando con verdadera ética revolucionaria, continuando activamente y con seriedad la transferencia del poder al pueblo organizado. de lo contrario los errores sólo volverán a repetirse!

Como dice el quijote : “la única derrota es el desaliento”.