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Belleza Sin Dolor – Revista Digital | Primer ministro iraquí discutirá retiro de tropas de EEUU en reunión con Biden

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Este sábado, las autoridades iraquíes aseguraron que habían detenido a los responsables de este ataque suicida en Ciudad Sadr, un suburbio chiita de Bagdad, que causó 30 muertos

El primer ministro iraquí, Mustafa al Kazimi, debilitado por las facciones proiraníes que operan en su país, se reunirá el lunes con el presidente estadounidense, Joe Biden, para abordar el posible retiro de sus tropas de Irak.

Las conversaciones en Washington entre los dos aliados se dan una semana después de un mortal ataque reivindicado por la organización Estado Islámico (EI), pese a que Bagdad declaró derrotados a los yihadistas hace más de tres años.

Este sábado, las autoridades iraquíes aseguraron que habían detenido a los responsables de este ataque suicida en Ciudad Sadr, un suburbio chiita de Bagdad, que causó 30 muertos.

Una fuente del ministerio del Interior dijo que se esperaba que los sospechosos, cuyo número no especificó, hicieran “confesiones” televisadas en los próximos días, un método utilizado en Irak en casos importantes.

Arrinconado por Irán

Kazimi se encuentra arrinconado por la influencia del otro principal aliado de Irak, el vecino Irán, que considera a Estados Unidos como un archienemigo.

Además, facciones armadas proiraníes presionan fuertemente al gobierno de Kazimi para que se retiren los 2.500 soldados estadounidenses que permanecen en Irak.

Operando bajo la red paramilitar Hashed al Shaabi, estas facciones chiitas han sido acusadas de realizar unos 50 ataques este año con cohetes y drones contra intereses estadounidenses en Irak.

“Si no hay un anuncio significativo de retiro de tropas, me temo que los grupos proiraníes podrían (…) aumentar los ataques contra las fuerzas estadounidenses”, comentó a la AFP el investigador iraquí Sajad Jiyad.

Como muestra, el líder de uno de esos grupos paramilitares Asaib Ahl al Haq advirtió recientemente que “las operaciones de resistencia continuarán hasta que todas las fuerzas estadounidenses hayan salido del territorio iraquí”.

La mayoría de los soldados estadounidenses, enviados en 2014 como parte de una coalición militar contra el EI, dejaron Irak durante el gobierno de Donald Trump (2017-2021), quien recibió a Kazimi en la Casa Blanca en agosto del año pasado.

Los soldados que permanecen son oficialmente clasificados como consejeros y entrenadores para el ejército iraquí y unidades antiterroristas.

Presencia duradera

El ministro iraquí de Relaciones Exteriores, Fuad Hussein, ya en Washington, aseguró a la prensa de su país que “las conversaciones establecerán un cronograma para el retiro de fuerzas estadounidenses”.

Sin embargo, medios estadounidenses apuntan a una “redefinición” de la misión de las fuerzas.

Ramzy Mardini, especialista en Irak del Pearson Institute de la Universidad de Chicago, cree que no habrá un cambio radical en la posición estadounidense.

La cita BidenKazimi podría ser moldeada para ayudar al jefe de gobierno iraquí a aliviar la presión local, “pero la realidad en el terreno reflejará el ‘statu quo’ y una presencia estadounidense duradera”, aseguró.

Mardini citó el “costo político” para Biden si autoriza un retiro total de tropas, tras el “legado” catastrófico de la salida de 2011, que creó un vacío de poder que fue aprovechado por el EI en su ofensiva relámpago de 2014.

Se requirió de una arremetida militar de tres años, con fuerte apoyo de la coalición encabezada por Estados Unidos, para retomar el control de los centros urbanos tomados por los extremistas sunitas.

“Lo último que quiere Estados Unidos es abandonar Irak y encontrarse en unos años (…) con un regreso del EI“, dijo una fuente diplomática.

Esta organización yihadista opera actualmente desde regiones montañosas y desérticas, donde activa células para realizar ataques como el del lunes.

Cálculos electorales

Pero más allá de la seguridad, el primer ministro iraquí deberá lidiar con varias otras crisis que amenazan su gestión, a tres meses de las elecciones generales.

Una severa escasez de electricidad, corrupción endémica, asesinatos de activistas atribuidos a grupos armados proiraníes, el coronavirus y la caída de los ingresos petroleros han propiciado la inestabilidad.

Por ello, Kazimi deberá buscar en Washington un alivio de las sanciones estadounidenses a Irán, para permitirle a Irak cumplir con sus cruciales transacciones con Teherán y enfrentar la crisis energética, según Jiyad.

La escasez eléctrica durante el sofocante verano se vio agravada, al suspender en las últimas semanas Irán la entrega de gas porque Bagdad no ha pagado unos 6.000 millones de dólares.