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Hacer es mejor que decir

Dentro de poco serán tan familiares, entre otros, los nombres de Lisandra López Fabé, Giselle González, Marco A. Rodríguez, Claudia García Figueredo, Yasmani Guerrero y Eduardo Eimil, como antes fueron desconocidos Alejandro Gil, Patricia Ramos, Juan «Pin» Vilar Hernández y Eduardo del Llano. Ver buen y mejor cine sigue siendo el empeño, y no dejar todo en las manos de lo entretenido, tan cercano al consumo banal y ramplón

El Fondo de Fomento entraña un proceso inédito en el cine cubano. Foto: Tomada de la Página de Facebook de Cubacine «A veces los árboles no nos dejan ver el bosque».

Se ha puesto en marcha un sistema de transformaciones y cada pieza debe funcionar en este nuevo reloj social. Nada está aislado.

Las definiciones provocadoras de Mariátegui, cuando dice que «la idea revolucionaria tiene que desalojar a la idea conservadora no solo de las instituciones, sino también de la mentalidad y del espíritu», y que, «al mismo tiempo que conquista el poder, la revolución acomete la conquista del pensamiento», describen casi con exactitud el escenario cubano.

Fue esencial la concepción y puesta en marcha del Fondo de Fomento del Cine Cubano y su pieza clave en esta segunda convocatoria, como antes ocurrió con la primera: involucrar a un importante grupo de creadores en un enriquecedor intercambio de ideas y de confrontación, que deja una marca en la manera de concebir, gestionar y financiar la producción cinematográfica cubana.

Otra vez los cineastas como protagonistas activos –sabemos que es posible hacerlo– y no como simples espectadores. Por eso, retornar al mecanismo participativo desde el nacimiento de las ideas es un ejercicio que favorece y estimula la utilización de todas las experiencias para ampliar el escenario del cine cubano. Es evidente la vasta riqueza para ver, mirar, asumir el entorno. Distintas ópticas y estéticas, la irrupción de mujeres y jóvenes de menos de 35 años, junto a consagrados. Lo prueban los 11 cortos documentales o de ficción, cinco óperas primas y siete proyectos de posproducción. Veintitrés proyectos de películas que, en diferentes escalones de desarrollo, recibieron el aporte financiero solicitado, algunos hasta el 100 %.

Les propongo un acercamiento a algunas óperas primas y a segundas o terceras películas de realizadores beneficiados con esta extraordinaria y generosa contribución financiera del Estado en defensa del cine cubano.

Como se podrá advertir, la apuesta es por la diversidad. Sembrar inquietudes es una intensa vocación que se encarna en necesidad artística y biológica y, además, una terca insistencia para hacer esta y no otra película es la mejor razón, el argumento más convincente, para explicar esta importante presencia de creadores y, sobre todo, confirmar la intención de una narrativa que vuelve a tratar los conflictos de las diferencias, y lo hace en un ámbito social más amplio que la reseña, o señala las preferencias sexuales: «Negociamos una y otra vez nuestra existencia en el espacio público, lidiando con leyes de convivencia y respetabilidad que, lejos de respetar nuestros cuerpos y deseos disidentes, los destierran todo el tiempo. Hemos aprendido a sobrevivir en esa tensión y esa sobrevivencia… desarrollamos capacidades sobrenaturales (o sobresociales), sin las cuales no estaríamos aquí». Creo que es la óptica de Damián Sainz, la que define su proyecto De lágrimas el mar salado.

La búsqueda de una memoria asentada en contextos de episodios de la historia familiar, social, antigua y de ahora, o, sencillamente, en la espiritualidad, crisis de la soledad, el entorno como telón de fondo, a veces protagónico, otras sugestivo. Acercarse a estados de ánimo, se puede pensar que eso es 4-8 minutos (corto de ficción), con guion y dirección de Yunior García. «Siempre he querido hacer un corto cuya trama justifique su brevedad. Imaginar la acción de Eva en una Habana donde el sol se extingue, fue una manera de jugar con esos clichés con los que la ciudad ha sido contada, y hurgar en otros caminos posibles para narrar lo aparentemente conocido.

Óperas primas, segundas o terceras películas, documentales largos y cortos de ficción y animados, buscan una oportunidad para expresarse y crear. ¿Cuál fue la imagen, experiencia, vivencia inicial?

«…Un vientre que carga la historia familiar, que es también la historia de una nación… Quiero exponer más que encontrar, observar más que accionar, la responsabilidad femenina ante el concepto del legado… Me asusta pensar que los recuerdos con los que he crecido ya no puedan ser filmados. Como cineasta, se impone el registro». La línea del ombligo será el nuevo documental de Carla Valdés León.    

Vivimos una multiplicación insólita de imágenes, informaciones y nuevas/viejas ideas pueblan el día a día…  Se duplica el tiempo, el espacio temporal que viaja desde el suceso a la imagen visual compartida por miles, es cada vez más veloz. Nada escapa a un teléfono celular. «Hace años, el video de una vecina ardiendo despertó tanto morbo que logró hacerse viral… Aún me pregunto qué había detrás… muchos buscan culpar en vez de comprender al otro, un falso deseo de justicia es suficiente para generar el castigo y la violencia. Quiero ver hasta qué punto la película puede ser el espejo donde nos miremos como espectadores». Es La Mujer Salvaje, la ópera prima de Alan González.

«Siempre busco, con mis películas, que generen más preguntas que respuestas, porque en el cuestionamiento está el crecimiento del individuo, no en certezas ajenas que recibe, generalmente, a modo de información», refiere Pável Giroud a propósito de El soldado perfecto.

De Vicenta B, dice Carlos Lechuga que es su película más personal: «mi abuela… era una espiritista que estaba clara, hablaba con los muertos y te decía el futuro con una facilidad tremenda… comienza a cometer errores en sus profecías»… cae en un limbo de dudas.

En un filme de animación, la pequeña figura del Ismaelillo se ha escabullido de entre los brazos de su padre en la estatua del paseo marítimo. «Al amanecer, en mi celular, puntualmente, un mensaje con una frase extraída de las Obras completas de José Martí, le doy los buenos días al mundo y camino acompañada. Necesito contar esta historia, y contarla así». Es el animado de Katherine Travieso, que nombró Perdido.

Dentro de poco serán tan familiares, entre otros, los nombres de Lisandra López Fabé, Giselle González, Marco A. Rodríguez, Claudia García Figueredo, Yasmani Guerrero y Eduardo Eimil, como antes fueron desconocidos Alejandro Gil, Patricia Ramos, Juan «Pin» Vilar Hernández y Eduardo del Llano. Ver buen y mejor cine sigue siendo el empeño, y no dejar todo en las manos de lo entretenido, tan cercano al consumo banal y ramplón.

Ganar este Fondo no significa el final, es el principio de la gran aventura creativa.

Este paso audaz, impostergable, arrastrará una articulación diferente a la conocida en los eslabones exhibición, público, taquilla, salas, tecnologías de proyección, distribución y venta… un escenario que tiene a su favor la experiencia y el aprendizaje del Fondo de Fomento. Este conjunto de nuevos filmes entraña un proceso inédito en el cine cubano.