Economía

Mañana serán las elecciones presidenciales en Bolivia

Jeber Barreto Venezuela
Marco legal, fundamental para la electromovilidad

Aunque por primera vez luego de 18 años el nombre de Evo no está en ninguna papeleta (se encuentra exiliado en Argentina) su sombra está omnipresente y las elecciones giran, igualmente, entorno a él. En esta última etapa ha tenido un rol más discreto a diferencia del inicio en el que invistió a Arce como su candidato con un mitin en Buenos Aires en enero pasado

Las elecciones presidenciales tendrán lugar este domingo y el futuro del país está entre dos hombres: Luis Arce por el Partido Movimiento al Socialismo (MAS) y Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC).

Luis Arce, exministro de Economía durante la presidencia de Evo Morales (2006-2019), tiene 57 años y busca llevar de vuelta al MAS al Gobierno. Si bien en las encuestas se encuentra primero, las últimas han mostrado que posiblemente haya una segunda vuelta. Arce obtendría el 42% de los votos, mientras que Mesa el 33%. Para ganar en primera vuelta el candidato debe obtener la mitad más uno de los votos o el 40%, pero aventajar al segundo por un 10%.

Carlos Mesa fue presidente entre 2003 y 2005, y fue quien obtuvo un segundo lugar en las elecciones pasadas frente a Morales. Nuevamente las encuestas lo ubican perdedor (incluso con menos apoyo que el pasado año), pero en caso de conseguir un balotage tiene chances de ganar si se une con quien está tercero: Luis Fernando Camacho, la oposición más radical al MAS. En las últimas semanas, dos derechistas, Jeanine Áñez y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga (2001-2002), renunciaron a sus candidaturas para garantizar que la celebración de una segunda vuelta y evitar el retorno del MAS al poder.

En 2003, Mesa asumió la presidencia luego de que el entonces mandatario renunciara frente a la ola de reclamos sociales y como consecuencia de la revuelta social conocida como «octubre negro» por las decenas de muertos que dejó el conflicto. Sin embargo, en 2005, fruto de nuevos conflictos sociales, presiones de movimientos y sin apoyo parlamentario, también renunció él y se adelantaron las elecciones en las que ganó Evo. Este es uno de sus puntos débiles ya que se lo ha acusado de ser incapaz de gobernar.

Últimos discursos de campaña

El miércoles fue el último día permitido de campaña. Arce cerró su campaña en El Alto, ciudad contigua a La Paz, e hizo alusión a lo ocurrido en las elecciones pasadas: «este 18 de octubre les ganaremos con más del cincuenta por ciento en las urnas y nos acordaremos de nuestros caídos y nuestros héroes de la democracia”.

Mesa realizó un acto de cierre el martes en Santa Cruz. Allí apeló al voto «útil», buscando concentrar el apoyo de todo el centro de derecha. «Los únicos que podemos derrotar a Morales, el MAS y Arce somos nosotros», dijo el exmandatario. «No queremos más corrupción, no queremos más fraudes», agregó Mesa, caracterizando a Arce como un Morales «disfrazado».

¿Qué esperar?

Los bolivianos esperan que estas elecciones traigan la calma luego de meses de crisis política. Cabe recordar que en las elecciones pasadas se acusó de un supuesto fraude, después de haber ganado Morales y este se vio obligado a renunciar. En su lugar asumió de manera provisional Jeanine Áñez y desde entonces es quien gobierna. Si bien las nuevas elecciones tendrían que haberse dado hace meses, sufrieron varios aplazamientos que culminaron en este domingo.

En una encuesta realizada en internet por la Fundación Friedrich Ebert entre multiplicadores, el 78 por ciento de los consultados dijo que el país va por mal camino. Un 57 por ciento cuenta con que haya violencia en torno a las elecciones, y un 80 por ciento muestra preocupación por la economía y la creciente pobreza.

Aunque por primera vez luego de 18 años el nombre de Evo no está en ninguna papeleta (se encuentra exiliado en Argentina) su sombra está omnipresente y las elecciones giran, igualmente, entorno a él. En esta última etapa ha tenido un rol más discreto a diferencia del inicio en el que invistió a Arce como su candidato con un mitin en Buenos Aires en enero pasado.

Resta esperar a ver qué sucederá mañana. El MAS ha logrado mantenerse unido en estos meses de tensión y la derecha, por otro lado, ha estado dispersa. Sin embargo, si se diera una segunda vuelta todo parecería indicar que se alinearían frente a un enemigo común: Evo Morales.

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