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Belleza Sin Dolor – Revista Digital | Sensibilidad y madurez

En fin…como decía mi mamá: “te lo digo mi hija, para que lo entiendas mi nuera”. Aunque dada la difícil situación que vive hoy nuestro país, me conformo con que nuestro gobernante tenga un poco de sensibilidad y madurez

Durante muchos años los psicólogos nos hemos preguntado por qué los humanos somos tan violentos. Es cierto que las conductas agresivas y hacer ostentación de ellas es reforzado por muchas sociedades porque resulta una conducta atávica de la preeminencia del más fuerte para garantizar la sobrevivencia del grupo, que es el imperativo más importante de la especie. Pero hay que decir que la educación y la cultura han venido a moderar estas conductas primitivas que responden más a la intervención de un cerebro menos complejo, el reptiliano, que nos hace ser más impulsivos y menos racionales. Actualmente existen muchas evidencias científicas que muestran que una virtuosa combinación de un cerebro evolucionado, educación y controles sociales logran atemperar estas actitudes nocivas o de plano destructivas para los otros.

En el siglo XIX, Sigmund Freud desarrolló su emblemática teoría sobre Eros (el amor y la vida) y Thanatos, ese impulso oscuro y de muerte que nos lleva a agredir y matar. Años después, uno de sus discípulos, el también psicoanalista Erich Fromm, bordando sobre el tema, nos habló de una agresión “normal”, que tiene que ver básicamente con el instinto de supervivencia, y otra patológica, que se relaciona con el poder de uno sobre otro y el placer derivado por la sumisión del de enfrente.

Reflexiono hoy sobre esto, ya que hace unos días el Inegi dio a conocer cifras muy preocupantes sobre la violencia en México. Durante 2019 se cometieron 36,476 homicidios en todo el país. Esto es, un promedio de 99 asesinatos diarios. Para que nos aterroricemos aún más: un homicidio doloso cada 15 minutos. La situación aquí y ahora es muy grave.

La gran pregunta es ¿Cómo llegamos a esta situación? ¿Qué clase de ciudadanos somos? ¿Qué ciudadanos estamos formando? Y lo peor, ¿qué clase de políticos nos gobiernan?

A principios de este siglo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) planteó la necesidad de fomentar una educación para la ciudadanía mundial, que puede ser definida como el conjunto de conocimientos y habilidades que permita formar personas íntegras y libres por medio de la consolidación de la autoestima, la libertad, el respeto al otro y la responsabilidad.

Lo que pretende esta propuesta es la formación de ciudadanos democráticos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos y cumplan sus deberes. Esta definición incluye lo que muchos hemos llamado “construcción de ciudadanía” que prepara a los integrantes de una sociedad para la construcción de una vida cotidiana en paz y que consolide las prácticas democráticas.

Para lograr todo lo anterior es necesario incidir en el desarrollo de los niños y jóvenes en varios niveles. La inteligencia social y emocional es uno de ellos y tiene el propósito de formar individuos capaces de la empatía, la no discriminación y la aceptación del otro.  El trabajo en equipo y el conocimiento de las situaciones y sus causas, ayuda a una mejor comprensión de lo que pueden desarrollar y cuáles serán las responsabilidades que afrontarán.

El crecimiento de las conductas violentas que se ha dado en años recientes en nuestro país nos alerta sobre la necesidad de coadyuvar a formar este tipo de ciudadanos que desarrollen plenamente el sentido de igualdad, justicia, respeto a la ley, y procuren también el desarrollo de los demás.

El mejor antídoto a largo plazo contra las conductas delictivas y/o violentas es aprender a escuchar a todos, especialmente a los que no piensan como uno, aprender a debatir, y a tener un pensamiento crítico y autocrítico, responsable e independiente que desde luego implica saber que nadie puede estar por encima de la ley.

En fin…como decía mi mamá: “te lo digo mi hija, para que lo entiendas mi nuera”. Aunque dada la difícil situación que vive hoy nuestro país, me conformo con que nuestro gobernante tenga un poco de sensibilidad y madurez.

Tere Vale Psicóloga

Columna invitada Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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