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Ómicron, de la tragedia a la esperanza

En ese año, los familiares de contagiados o ellos mismos sufrieron una odisea para conseguir el vital oxígeno

Lo que sabemos de Ómicron es que se aloja en la boca y en la parte superior de las vías respiratorias, por ello es más contagiosa.

Por fin llegó la tercera ola de covid, todo mundo nos advirtió sobre el peligro contagioso de Ómicron, no entendimos; como siempre las autoridades se lo tomaron a la ligera y los ciudadanos dimos rienda suelta a las vacaciones y a las reuniones familiares decembrinas. Tal para cuál.

Ni ciudadanos ni autoridades tomamos a Ómicron en serio, el resultado son niveles históricos de contagiados, en razón de 30,000 por día.

Aunque la nueva cepa es más contagiosa, es menos letal, el número de muertos y hospitalizados permanece bajo. La vacuna está haciendo su trabajo.

Aun con la reticencia de las autoridades para realizar las pruebas para la detección de covid, hay interminables filas de personas en kioscos, laboratorios y farmacias, a diferencia del trágico enero del año pasado, donde la fila era para conseguir tanques de oxígeno.

En ese año, los familiares de contagiados o ellos mismos sufrieron una odisea para conseguir el vital oxígeno.

Lo que sabemos de Ómicron es que se aloja en la boca y en la parte superior de las vías respiratorias, por ello es más contagiosa; esta nueva cepa tiene un menor tiempo para la aparición de síntomas (entre cuatro y seis); tiene un menor tiempo de recuperación (10 días) y; lo que es mas importante provoca cuadros menos severos y críticos para los contagiados.

Por ahora, el peligro se alberga para los no vacunados, quienes son más vulnerables a una infección severa y de acuerdo con los especialistas, son el caldo de cultivo para la mutación del virus.

En esta interminable novela llamada covid, las características de Ómicron aparecen como una posibilidad para obtener la inmunidad de rebaño.

Muchos contagiados con síntomas leves, la vacuna sin lugar a duda está permitiendo que enfrentemos al virus con mas fortaleza. Y además ya hay cura, recién aprobada por la H. Cofepris.

Del otro lado de la moneda, están las nuevas variables, la Delta-cron y la que siga, el fantasma de la mutación amenaza la nueva normalidad.

Querido lector, mi corazón guarda la esperanza que la Ómicron sea el puente hacia la normalidad de antaño, tan mala, fea y cucha como entrañable. Ah, qué tiempos aquellos en que se podía ir a cenar sin mirar con sospecha al que carraspeaba la garganta con un buen mezcal. Hasta la próxima querido lector, ando nostálgico. 

Twitter: @ErosalesA

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Los mismos de siempre Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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