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El imperio de las redes sociales le arrebató al fotoperiodista la exclusividad de las imágenes, los transeúntes podían tener mejores oportunidades en cuanto a la inmediatez, así que un esquema de trabajo de mayor amplitud y con una profundidad adicional como lo es el ensayo fotográfico volvió al rescate

Por: Luis Cabrera / @salteveneno

En el marco de las XIII Jornadas Internacionales de Comunicación Social de la Universidad Arturo Michelena, se realizó una reflexiva discusión en torno al fotoperiodismo y los retos por los que está atravesando.

La Mesa Fotoperiodismo en Pandemia: Experiencia en primera persona, sirvió de escenario para que se diera esta discusión en las voces de Mónica Pupo @monica.pupo, fotógrafa, artista plástico, conductora de Diafragma 5.6 Radio, Daniel Hernández @danielimagengrafica, fotoperiodista ganador del Premio @ipysvenezuela 2021 y Saúl Zerpa @saulzerpafoto, fotoperiodista freelance y editor de Espressofoto.com

Sin duda, la pandemia ha sido un catalizador para los cambios a los que se ha tenido que adaptar el fotoperiodista venezolano durante un período en el que ya venía experimentando dificultades en el ejercicio de su profesión.

El cierre de medios impresos ha sido un gran golpe, no solo por disminuir los puestos de trabajo para fotoperiodistas, y más allá de la tragedia de silenciar a la prensa, es la gran incógnita del archivo fotográfico que se ha ido perdiendo sin aparente doliente. Ese material fotográfico forma parte de la memoria visual del país y desconocemos su paradero.

Las limitaciones de movilidad bien sea por escasez de gasolina o por inseguridad, obligan al fotoperiodista a buscar alternativas para poder acceder a aquellos espacios donde va a realizar sus imágenes, e incluso a reubicar su rango de acción.

El imperio de las redes sociales le arrebató al fotoperiodista la exclusividad de las imágenes, los transeúntes podían tener mejores oportunidades en cuanto a la inmediatez, así que un esquema de trabajo de mayor amplitud y con una profundidad adicional como lo es el ensayo fotográfico volvió al rescate.

Durante la pandemia, sin embargo, los temas tendieron a ser más íntimos, lo cotidiano, incluso hasta introspectivos. Una reacción natural ante el confinamiento y cómo esto afectaba a las dinámicas individuales. Pero los temas sociales no se hicieron esperar, tuvieron una cobertura sensible.

La cobertura del Covid-19, de la enfermedad, víctimas y familiares, no fue ampliamente desarrollada en imágenes fotográficas por las limitaciones de acceso a los centros de salud y el riesgo inminente de contagio, sumado a que los fotoperiodistas no estaban siendo dotados regularmente con material de bioseguridad y muchas veces esto corría por su cuenta.

El fotoperiodismo se encuentra en ese punto de inflexión de adaptación a un entorno que no cesa de cambiar. Es un reto constante, que va de la mano con un compromiso vocacional frente a la imagen fotográfica, y a aquellos que ameritan que su situación no sea invisible ante la colectividad.

Es sumamente importante el aporte realizado por la Escuela de Comunicación Social de la UAM al haber incorporado al fotoperiodismo en la agenda de sus XIII Jornadas Internacionales, brindando un espacio para el encuentro de perspectivas que permitan reflexionar y encontrar soluciones desde la academia.