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Los líderes mundiales se reúnen en Glasgow en busca de nuevos compromisos climáticos

Aunque ya no forma parte de la UE, el Reino Unido, país anfitrión  de la COP26, va por el mismo camino que el bloque comunitario y aspira  a alcanzar las “emisiones cero” en 2050, con una senda de reducción del  68% para 2030 y del 76% para 2035, así como descarbonizar el sistema  eléctrico para 2035.

En paralelo, tras la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, el presidente  Joe Biden ha devuelto a Estados Unidos al Acuerdo de París y ha hecho  bandera de la lucha climática. En concreto, la nueva Administración  quiere recortar las emisiones contaminantes hasta en un 53 % en 2030, respecto a 2005, llegar a “cero emisiones” a mitad de siglo  y ha anunciado grandes inversiones para desarrollar sectores industriales  sostenibles como la energía solar o el vehículo eléctrico.

Gran parte de la atención de la cumbre se centrará en China, primer  emisor de CO2 del mundo desde 2006, cuyo presidente, Xi Jinping, no viajará  a Glasgow, aunque sí está previsto que intervenga por videoconferencia.  Pekín ha elevado sus objetivos desde el Acuerdo de París y espera  alcanzar la neutralidad de carbono en 2060, pese a que cuenta con marcar  su pico de emisiones antes de 2030.

Recientemente China ha anunciado que dejará de invertir en planta  de carbón en el extranjero, gesto que se ha interpretado como una señal  por los mercados internacionales.

En cuanto al resto de grandes economías en desarrollo, los llamados  BRICS, Brasil llegará a Glasgow sin su presidente, Jair Bolsonaro, y  con el compromiso de acabar con la deforestación para 2030 y desprenderse  del CO2 en 2050. Ru sia, cuatro emisor del mundo y gran productor de combustibles fósiles,  cuyo presidente, Vladimir Putin, no irá a Glasgow, aspira a reducir en  un 79% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2050, respecto  a 1990, y por alcanzar las cero emisiones en 2060.

El primer ministro de India, Narendra Modi, tercer emisor de dióxido  de carbono, ha confirmado asistencia una semana antes de la cita, pero  no ha aclarado aún para cuándo aspira alcanzar la neutralidad climática.

Sudáfrica, por su parte, ha revisado al alza sus objetivos para limitar  sus emisiones de efecto invernadero a 510 millones de toneladas métricas  en 2025 y a menos de 420 millones en 2030, frente a los 471,6 millones  de toneladas registradas en 2019.

Japón, quinto emisor mundial de CO2, ha revisado drásticamente sus  objetivos y se propone reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero  en un 46% para 2030, Corea del Sur aspira a la neutralidad climática  en 2050 y Nueva Zelanda reducirá sus emisiones un 50% en 2030.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, no tenía previsto  acudir a la cita climática pero, ante la creciente presión, ha confirmado  asistencia y ha fijado 2050 como horizonte para descarbonizar la economía  de ese país que produce gas y carbón.

El grupo de los países menos desarrollados, bloque que reúne a 46 Estados de  África, Asia-Pacífico y el Caribe con más de 1.000 millones de personas,  quieren que la COP26 aporte una respuesta “justa y ambiciosa”.

“Los países desarrollados no están cumpliendo su compromiso actual  de entregar 100.000 millones de dólares por año para 2020”, recuerda  ese grupo de Estados, que subraya que sus habitantes son los que “sufren  de manera desproporcionada los impactos cada vez mayores del cambio climático  a pesar de que son los que menos contribuyen al calentamiento global”.

Piden a los miembros del G20 que mejoren sus planes de reducción  de emisiones “de acuerdo con sus responsabilidades y capacidades” para  descarbonizar la economía en 2050.

Solicitan además que se establezca “un nuevo y ambicioso objetivo  financiero cuantificado que entrará en vigor antes de 2025, basado en  la ciencia e impulsado por las necesidades y prioridades de los países  en desarrollo (…) que tenga elementos que cubran mitigación, adaptación  y pérdidas y daños”.

En vísperas de la COP26, el Programa de Naciones Unidas para el  Medio Ambiente (PNUMA) ha celebrado la revisión al alza de los compromisos,  pero ha advertido que son insuficientes.  “Para tener una oportunidad de limitar el calentamiento climático  a 1,5 grados, tenemos ocho años para reducir casi a la mitad las emisiones  de gases de efecto invernadero”, afirmó la directora ejecutiva del PNUMA,  Inger Andersen.

La COP26 que se celebra hasta  el 12 de noviembre en Glasgow (Reino Unido) será el escenario donde la  comunidad internacional revisará los progresos desde el Acuerdo de París  de 2015 y se busquen nuevos compromisos para evitar que las temperaturas  a final de siglo suban más de 1,5 grados respecto a los valores  preindustriales.

Estos son los compromisos y posiciones de los grandes bloques del  planeta de cara a esa gran conferencia climática, entre los que se encuentran la Unión Europea o países como Estados Unidos, China o Rusia.

La Unión Europea ha asumido con gusto el papel de líder global  en la lucha climática, con la vista puesta en una carrera energética  por sostenibilidad y hacia la energía renovable en la que espera ganar  competitividad internacional.

La UE se ha fijado la meta de reducir sus emisiones en un 55% en  2030 respecto a 1990, y alcanzar la neutralidad climática. Europa, que  actualmente está diseñando la legislación para cumplir esos objetivos,  apremia al resto de la comunidad internacional a que muestre más ambición  climática y solidaridad financiera.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, inaugurará las ponencias de los jefes de Estado con la intención  de lanzar el mensaje de que hay que tomar en serio la lucha contra el cambio climático porque todos los informes elaborados por los científicos apuntan a que los actuales compromisos no serán suficientes para alcanzar el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.

“Ya en Glasgow para participar en la COP26. La sociedad reclama acción y los líderes debemos responder. Urge aumentar el nivel de ambición climática para mantener a nuestro alcance el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a solo 1,5 grados”, escribió Sánchez en su cuenta de Twitter.

Aunque ya no forma parte de la UE, el Reino Unido, país anfitrión  de la COP26, va por el mismo camino que el bloque comunitario y aspira  a alcanzar las “emisiones cero” en 2050, con una senda de reducción del  68% para 2030 y del 76% para 2035, así como descarbonizar el sistema  eléctrico para 2035.

En paralelo, tras la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, el presidente  Joe Biden ha devuelto a Estados Unidos al Acuerdo de París y ha hecho  bandera de la lucha climática. En concreto, la nueva Administración  quiere recortar las emisiones contaminantes hasta en un 53 % en 2030, respecto a 2005, llegar a “cero emisiones” a mitad de siglo  y ha anunciado grandes inversiones para desarrollar sectores industriales  sostenibles como la energía solar o el vehículo eléctrico.

Gran parte de la atención de la cumbre se centrará en China, primer  emisor de CO2 del mundo desde 2006, cuyo presidente, Xi Jinping, no viajará  a Glasgow, aunque sí está previsto que intervenga por videoconferencia.  Pekín ha elevado sus objetivos desde el Acuerdo de París y espera  alcanzar la neutralidad de carbono en 2060, pese a que cuenta con marcar  su pico de emisiones antes de 2030.

Recientemente China ha anunciado que dejará de invertir en planta  de carbón en el extranjero, gesto que se ha interpretado como una señal  por los mercados internacionales.

En cuanto al resto de grandes economías en desarrollo, los llamados  BRICS, Brasil llegará a Glasgow sin su presidente, Jair Bolsonaro, y  con el compromiso de acabar con la deforestación para 2030 y desprenderse  del CO2 en 2050. Ru sia, cuatro emisor del mundo y gran productor de combustibles fósiles,  cuyo presidente, Vladimir Putin, no irá a Glasgow, aspira a reducir en  un 79% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2050, respecto  a 1990, y por alcanzar las cero emisiones en 2060.

El primer ministro de India, Narendra Modi, tercer emisor de dióxido  de carbono, ha confirmado asistencia una semana antes de la cita, pero  no ha aclarado aún para cuándo aspira alcanzar la neutralidad climática.

Sudáfrica, por su parte, ha revisado al alza sus objetivos para limitar  sus emisiones de efecto invernadero a 510 millones de toneladas métricas  en 2025 y a menos de 420 millones en 2030, frente a los 471,6 millones  de toneladas registradas en 2019.

Japón, quinto emisor mundial de CO2, ha revisado drásticamente sus  objetivos y se propone reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero  en un 46% para 2030, Corea del Sur aspira a la neutralidad climática  en 2050 y Nueva Zelanda reducirá sus emisiones un 50% en 2030.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, no tenía previsto  acudir a la cita climática pero, ante la creciente presión, ha confirmado  asistencia y ha fijado 2050 como horizonte para descarbonizar la economía  de ese país que produce gas y carbón.

El grupo de los países menos desarrollados, bloque que reúne a 46 Estados de  África, Asia-Pacífico y el Caribe con más de 1.000 millones de personas,  quieren que la COP26 aporte una respuesta “justa y ambiciosa”.

“Los países desarrollados no están cumpliendo su compromiso actual  de entregar 100.000 millones de dólares por año para 2020”, recuerda  ese grupo de Estados, que subraya que sus habitantes son los que “sufren  de manera desproporcionada los impactos cada vez mayores del cambio climático  a pesar de que son los que menos contribuyen al calentamiento global”.

Piden a los miembros del G20 que mejoren sus planes de reducción  de emisiones “de acuerdo con sus responsabilidades y capacidades” para  descarbonizar la economía en 2050.

Solicitan además que se establezca “un nuevo y ambicioso objetivo  financiero cuantificado que entrará en vigor antes de 2025, basado en  la ciencia e impulsado por las necesidades y prioridades de los países  en desarrollo (…) que tenga elementos que cubran mitigación, adaptación  y pérdidas y daños”.

En vísperas de la COP26, el Programa de Naciones Unidas para el  Medio Ambiente (PNUMA) ha celebrado la revisión al alza de los compromisos,  pero ha advertido que son insuficientes.  “Para tener una oportunidad de limitar el calentamiento climático  a 1,5 grados, tenemos ocho años para reducir casi a la mitad las emisiones  de gases de efecto invernadero”, afirmó la directora ejecutiva del PNUMA,  Inger Andersen.