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El Muno: El chavismo disfraza sus torturas y abusos para recibir al fiscal del TPI

Christian Abreu Hidalgo
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Fue la propia Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU la que adelantó que tanto Nicolás Maduro como los generales que le mantienen en el poder «han planificado y ejecutado» desde 2014 crímenes de lesa humanidad, como torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, violaciones sexuales y detenciones arbitrarias

La revolución bolivariana se ha disfrazado para recibir a Karim Khan, nuevo fiscal del Tribunal Penal Internacional (TPI), en su trascendental visita a Venezuela. De su traje tradicional de lobo, esencia natural en la que se encuentra muy cómoda, a una especie de cordero, eso sí magullado por las heridas y cicatrices provocadas por los ataques constantes a los derechos humanos, señaló El Mundo .

Como ya sucediera durante el viaje de Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de Naciones Unidas, el gobierno ha ordenado que se pinten las instalaciones que albergan a los prisioneros políticos, 256 en la actualidad. Una operación, la de blanqueamiento, que va mucho más allá de la estética.

«El poder lleva varios meses preocupado por lo que pueda pasar con el examen preliminar del fiscal Khan por la investigación de crímenes de lesa humanidad. Buscan mostrar al mundo que en Venezuela sí están dadas las condiciones para juzgar a los culpables de esos crímenes anulando la posibilidad de que el TPI intervenga», desveló a EL MUNDO Gonzalo Himiob, director del Foro Penal, la organización que vela por los presos políticos.

Fue la propia Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU la que adelantó que tanto Nicolás Maduro como los generales que le mantienen en el poder «han planificado y ejecutado» desde 2014 crímenes de lesa humanidad, como torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, violaciones sexuales y detenciones arbitrarias.

La realidad es así de contundente en Venezuela, con ejemplos a diario. Esta misma semana se cumple un año de la detención del periodista Roland Carreño, acusado falsamente de terrorismo, tráfico de armas y conspiración ilegal, cuya libertad acaba de reclamar una vez más Reporteros Sin Fronteras. A la vez, Javier Tarazona, director de la ONG Fundaredes y principal denunciante de los abusos en el conflicto fronterizo y de la acciones de la guerrilla colombiana resguardada por el chavismo en Venezuela, continúa en el Helicoide, la siniestra sede de la policía política, pese a la reciente excarcelación de su hermano y de otro activista de su organización.

Las evidencias también se acumulan en los tribunales. Durante el juicio de la llamada Operación Gedeón (el fracasado desembarco de militares rebeldes en las costas venezolanas del año pasado), tres testigos de los órganos de inteligencia del Estado acudieron a declarar. Al reconocer a uno de ellos, uno de los acusados se puso de pie y exclamó: «Él es uno de los que me torturó en custodia, era uno de los que me golpeaba». El resto de los prisioneros se unió a la denuncia en un momento de máxima tensión y emoción.

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